miércoles, 31 de diciembre de 2014

Blackbird

Se posó en aquel árbol amarillento y se dijo desde hoy soy libre.
No habría más noches aletargadas, llenas de ideas, ni ausencias  y esperas.
Simplemente sería ella y el mundo, sin domesticaciones de por medio.
No habría dolor, ya que no habría vinculo. Nadie más le diría que estaba bien, que estaba mal y ya no tendría que dar explicaciones cuando no tenía ganas de hacerlo. Explicaciones por sus actos cuando ni venia al caso. No quería que excusaran tales exigencias con un simple es porque te queremos o porque nos importás.
Se había cansado de ser aquel pájaro cantor.
Ya no habría más mano manipuladora, esa que acariciaba pero a la vez reprimía.                        
 Simplemente quería ser. Anhelaba la ausencia de contacto. Deseaba esos días de eterna soledad, que en cierto modo, le había brindado la jaula de aquella casa fuera de la ruidosa capital; donde  solo se dedicaba a mirar el cielo, recitar algún verso y sentir la brisa calurosa de cada verano.                 
Quería regresar el tiempo pero sabía que era imposible, ya había volado de allí y eso en su momento había sido bueno.  
Ya no había Jaula, solo había apariencias. Estás dolían más que los mismos barrotes del pasado.
Por fin, ese día se había decidido, era libre. Realmente estaba sola, así como había llegado al mundo.Sus plumas grises mudaron en doradas y emprendió vuelo.







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